14.4.06


El "slamming" es un término, una expresión o una denominación , en inglés, que se refiere, se aplica, a las altas no autorizadas en servicios y suscripciones. España sufre desde hace unos años, desde la entrada en el mercado de las telecomunicaciones telefónicas de línea convencional de otras compañías privadas , diferentes del monopolio Telefónica. Pues bien, son ya miles los casos de ciudadanos sometidos a la incertidumbre de haber sido dados de alta en compañías sin su consentimiento , ni siquiera conocimiento y qu eluego, sufren un calvario ante el reclamo de cantidades, cuotas, tarifas y gastos por servicios que no han utilizado y ni siquiera sabían que podía usar.

Es mi caso. En marzo del año 2005 una llamaea muy rara, confusa, me hizo dar unos datos bancarios (por otra parte de una cuenta inactiva, olvidada, sin saldo....abandonada) para una SUPUESTA BAJA ( al menos eso creí entender o me dieron a entender) de la compañía AUNA (anteriormente retevision) de la cual no habíamos vuelto a saber nada hacía varios o tres o más años. Lo reconozco: fui un incauto a dar los datos de la cuenta corriente con la que , antaño, nos dimos de alta en Retevisión, pero que pasado un tiempo dejamos de lado, tanto la cuenta como la compañía de la cual no volvimos a hacer uso. Me quedé extrañado que para una baja (eso creí oir de la individua que realizó la llamada) me pidieran el número de cuenta, pensé "será para verificar datos". Algo en mi decía que era muy raro.


Y la confirmación vino en Junio cuando un mensajero nos trajo un paquete (no estabámos en casa ) y dejó una nota para su recogida. Lo remitía AUNA y era un teléfono. Creo que en el mismo día o al día siguiente o posteriores, descolgué una llamada de un tipo preguntando si "habíamos recibido el teléfono de auna", sencillamente le dije que no. Confirmé que nos habían dado de alta con un subterfugio.

A los pocos meses nos llega una factura de 2.49 euros de AUNA. Hacía años que no recibíamos nada. Ignoré la factura y posteriormente las cartas, 3,4, de una compañía de cobros de deudas reclamando dicha cantidad.

Lo malo es que venía a nombre de mi madre, que no está para asuntos legales ni pleitos. La última que he recibido ya indica que van a demandarnos, por lo que decidí (atendiendo a algunas indicaciones que he escuchado en el programa de consumidores de la cadena SER , "ser consumidores" que recomiendo) pagar esa mísera cantidad de 2,49 euros y esperar que todo quede ahí. Al recibir la factura llamé a auna para decir que había un error que no teníamos contratado ningún servicio de forma reciente y creo entender que me dieron de baja, pero nunca se sabe. Si hubiera estado a mi nombre, podría plantar batalla sin duda, pero me han pillado por que mi madre, como digo , no está para pleitos. Ay! si hubiera sido yo al que reclamaran esos dos euros y medio!.

Pero les he hecho gastar dinero en enviarnos esas 3,4 cartas reclamando esa fastuosa deuda que sin duda habría hecho tambalear las cuentas de la compañía AUNA.

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